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lunes, 30 de agosto de 2021

MIQUEL VICTORIÁ AMER. REDEMPCIÓ.

MIQUEL VICTORIÁ AMER.

Los periódichs de Palma que 'l viu naxe, y els de Barcelona ahont ja fá temps que té son estatge,



Los periódichs de Palma que 'l viu naxe, y els de Barcelona ahont ja fá temps que té son estatge, han publicat moltes poesies de 'n Amer, axís en nostra llengua com en la castellana escrites. Amador de tot lo de la terra, ja en lo primer any de la restauració 
del Jochs florals meresqué ser anomenat mantenedor, honra que li fou repetida l'any 1871. La poesia Redempció guanyá la viola en l'any 1865, y en 1867 lo primer accésit a la matexa flor la que té per titol Fé, Esperança y Caritat. A les hores está publicant Lo Génesi de Escriptura, en la Biblioteca Catalana.


REDEMPCIÓ.


L'hora-baxa, quant lo dia

D'aquest mon a poch a poch

S'en va, com sol una mare

Del bres hont son fill s'adòrm,

Ab petjades que no 's senten,

Ab cants de que apaga 'l sò,

Sense dexar dels seus ulls

L'infant que du sempre al cor;

Quant al mon lo dia dona

Son darrer esguart de foch,

Diéntli: - Espera a demá

Que 'l' torn la llum de consol. -

S'axeca a les hores l'home

Congoxat per la dis-sort,

Y guaytant la terra trista

Ab ulls qui ploran sens plors,

Ab greu complant axí esclata

Y obre al bon Deu tot son cor:


MIGUEL VICTORIANO AMER.

REDENCIÓN.

Al anochecer, cuando con paso lento despídese el día de este mundo, cual suele retirarse de la cuna una madre, luego de haber cerrado los ojos el hijo de sus entrañas, con pisadas que no se oyen, y con cantos, cuyo sonido, va apagándose poco a poco, sin apartar la vista del hijo que lleva siempre en el corazón; cuando el día da a la tierra su última mirada de fuego, diciéndole: - espera la mañana y volveré a regalarte mi consoladora lumbre, - se levanta entonces el hombre acongojado por el infortunio, y contemplando la naturaleza triste con ojos que lloran sin lágrimas, rompe en doloridas quejas y abre su pecho al benéfico Criador.


- Pare meu, amich de l'orfe,

Lluny de vos no hi ha conort,

En tot lo mon que creareu

No s'hi troba ni una flor

D'odors de vida per l'ánima...

Totes les donan de mort.

Desolada está la terra,

Desolat está lo cor,

L'ánima sent infinit

Y aqui no 'l troba p' enlloch.

L'Eternitat té l'estatge

De nostre mon ben aprop,

Perque jo la sent, la sent

Per hont se vulla m'acost:

La sent al trencar de l'auba,

La sent al pondre 's lo sol,

La veig quant mir un infant,

La veig quant l'home se mor.

Pare meu, amich de l' orfe,

Jo sent la vida, la toch,

Y ma vida m' dona llágremes

Y m' dona 'l mon desconort.

Surt lo sol cada matí

Y cada capvespre es pon,

Sempre naix ab alegría

Y de tristesa se mor:

La claror afanys dú a l'ánima

Y la vesprada condol.

Y vé la nit ab sa fosca,

L'esperit cansat no dorm,


Padre mío, amigo del huérfano, no hay consuelo para el hombre lejos de vos: en todo el mundo que creasteis no se encuentra ni una flor que dé aromas de vida para el alma.... todas exhalan hedor de muerte. Desolada está la tierra, y el corazón desolado; siente el alma el infinito y en ninguna dirección logra encontrarlo.

Muy cerca de este mundo tiene su morada la eternidad; yo la siento, la siento do quiera que me dirija, la siento al sonreír la aurora, la siento al ponerse el sol, la veo en la faz del niño que nace y en la faz del moribundo que expira.

Padre mío, amigo del huérfano, yo siento la vida, la toco, y solo engendra lágrimas mi existencia, y sólo desconsuelos me da el mundo.

Sale el sol cada mañana y cada tarde se pone, siempre nace con alegría, siempre muere de tristeza: la aurora trae afanes al hombre y congojas el héspero. Y vienen las tinieblas de la noche, y no duerme el espíritu fatigado: fúnebre


Tot se cobre d'un vel negre

Com si tot hom hagués mort.

Sols en lo cel les esteles

Lluhen com ciris de dol

Ab que vetlassen los ángels

Del mon sense ánima 'l cós.

Pare meu, amich de l'orfe,

Mira'l, que 's troba tot sol,

Y no hi ha pena mes greu

Que la soledat del cor... -

Deu va sentir la veu trista,

La trista veu de dis-sort

Ab que l'ánima cridava

Cercant vida, espay, amor.

Y obrí los cels, y 's va veure

De l'Eternitat lo sol,

Llum sens núbols, infinida,

Clarejant lo temps per tot.

Y 's va veure com sortía

Tot lo mon d'en poch en poch,

Cada paraula de Deu

Era una nova creació.

Llum, firmament, mar y terra,

Y les esteles y 'l sol

Y 'l primer home y la dona

Fets a imatge del Creador,

Fonch l'obra de sis paraules:

Un miracle cada jorn.

Y en lo llibre de saviesa

Que sols la fe llegir pot,


manto viste la naturaleza cual si hubiera muerto la humanidad. Sólo brillan las estrellas como si fuesen luces mortuorias con que velasen los ángeles el cadáver del mundo. Padre mío, amigo del huérfano, mírale como se encuentra solo, y no hay pena más dura que la soledad del corazón.... -

Dios oyó la triste voz del infortunio con que el alma clamaba buscando vida, aliento y amor. Y abrió los cielos y se vio lucir el sol de la Eternidad, resplandor sin nubes, infinito, iluminando todos los tiempos. Y se vio como nacía el mundo poco a poco; cada palabra de Dios era una nueva creación. Luz, firmamento, mar y tierra, y las estrellas, y el sol, y el primer hombre, y la mujer primera, hechos a semejanza del Eterno, todo fue obra de seis palabras; cada palabra un prodigio.

Y en el libro de sabiduría en que solo la fé leer puede, Dios en una hoja estampaba vida,


Deu a un full posava: “vida”,

Y a un altre posava: “mort”.

La vida, la lley de Deu

Fonch esquinsada: en lo cor

No ha tingut mes l'alegría

De la inocencia son lloch.

Mes quant h justicia eterna

Portava l'home a la mort,

Una verge, de Deu filla,

Misericordia es son nom,

Cridá: “clemencia!” y tornava

L'esperança a tots los cors.

L'Encreuhat al pal d'afronta,

Jesus, ver Deu y ver hom,

Digué: - La lley es ma creu,

Ma creu es la lley d'amor:

Prenga ma creu qui 'm seguexca,

Sens ella no hi ha conort. -

Del Calvari de les hores

Naix lo riu d'etern consol

Qui brolla, salta y s'escampa

Y vá regant tot lo mon:

L'amor sens fi qui 's la pau

De los homens de bon cor;

L' amor del mártre qui posa

Joyós al tallant lo coll;

L'amor que solament plora

Quant en l'ample vall de plors

Sent la rialla de l'ergull

Damunt lo mon qui se mor.


y en la otra escribía muerte. La vida, la ley de Dios fue rasgada. De entonces el regocijo de la inocencia, no encontró albergue en el corazón. Mas, cuando la justicia eterna conducía el hombre a la muerte, una virgen, hija de Dios, gritó “clemencia”, y volvió la esperanza a renacer en los corazones.

El Crucificado en el madero de la afrenta, Jesús verdadero Dios y verdadero hombre, dijo: - La ley es mi cruz, mi cruz es la ley de amor; tome mi cruz quien me siga, sin ella no hay consuelo para el hombre. - Desde aquel día nace en el Calvario el río del infinito consuelo que corre, salta y se esparrama, y va regando la tierra toda; el amor sin fin, que es la paz de los hombres de buena voluntad; el amor del mártir, que sonriente alarga el cuello al hacha del verdugo; el amor que solamente llora cuando en el anchuroso valle de lágrimas oye la carcajada del orgullo, resonando frenética sobre el mundo que expira.

lunes, 23 de agosto de 2021

L'ALMOYNA Y L'ORACIÓ. Geroni Rosselló

L'ALMOYNA Y L'ORACIÓ.


(Á n'en M. V. Amer.)


N'es una, una verge bella,

Tota perfum, blanca flòr;

N'es l'altre germana d'ella,

Tota bàlsam, tota còr.


Ne tenen d'àngel la cara;

Las ama Déu mes que tot;

Filles d'una sola mare,

Com dos llíris d'un sol brot.


De senzillés van compostes

Y vesten blancor de néu;

De un palau molt alt son hostes,

Que illumina el llum de Déu.


LA LIMOSNA Y LA ORACIÓN.

(Á D. M. V. Amer.)

Hay una virgen bella, toda perfume, flor de blancura deslumbrante; tiene una hermana, cáliz es su corazón de bálsamo esquisito.

Ambas de rostro angelical, son las muy amadas del Señor, hijas gemelas de una madre, como dos lirios de un mismo tallo.

La amable sencillez, aquí su atavío; blancas son sus vestiduras más que la nieve, y habitan en un excelso palacio, donde la divina luz resplandece.


L'hermosura les iguala,

Sos còrs son copes de mèl;

L'una en terra 'Is ulls acala,

Y los alsa I' altre al cèl.


Totes dues reclinades,

Apenas dormen de nit,

Escoltant el món callades,

Per si n'òuen algun crit.


Y las vetla y las contempla

Una dama ab gran amor,

D'hermosura sens exempla

Rodada de resplandor.


Cuant despunta l'auba clare,

Cuant l'auba n'ha despuntat:

- Salut, mare! salut, mare!

Nostra mare Caritat!


- Filles mies! filles mies!

Per los homens tots, salut!

Empreniu las vostres vies,

qu'un nou jorn ja n'es vengut.


Al home el dolor mòu guèrra

Y me dolen los seus crits;

Per ço baixau a la tèrra

A albergar dins los esprits. -


Son iguales en belleza y sus corazones copas de miel. Una, con ojos de insondable melancolía, mira el triste suelo; la otra los alza a las celestes esferas.

En vela siempre y atentas a los eternos gemidos del mundo, escuchan silenciosas de día y de noche, por si alguno de ellos hiere sus oídos.

Contemplándolas con amor infinito las vigila una matrona de sin igual gallardía, rodeada de celestes resplandores.

Apenas el alba sonríe a los mortales, apenas ha despuntado: - Salud, madre! salud, madre! Madre nuestra Caridad!

- ¡Hijas mías! ¡hijas mías! A los hombres todos salud! Emprended vuestros caminos, que nuevo día clarea ya en el horizonte.

Contra el hombre batalla el implacable dolor; sus gritos congojosos mi corazón entristecen: descended; sean los espíritus vuestro albergue.-


Y aixamplant ses ales blanques

Los dos àngels de consòl,

Com los aucells de les branques,

Baixan en tèrra d'un vòl.


Per lo camí d'un vilatge

Van a cumplir lo vòt séu,

Parlant ab son dols llenguatge

Y sols visibles de Déu.


- Germaneta, ma germana,

Germaneta ¿ahont vols anar?

- Del monastir la campana,

Vaig la campana a tocar.


Ja se mòren les estrelles,

Despértense aucells y flòrs,

Y al Déu de les maravelles

Vull elevar tots los còrs.


Y tú, germana, en lo poble

¿Qué hi dirá ta veu suau?

- Parlará á lo còr del noble,

Cercantlo dins son palau.


A comensar vá lo dia

Per guanyar l'home el sustent,

e pobres hi ha en la agonía

Qui no tenen aliment.


Y los dos ángeles de consolación estienden sus alas de cisne, como pájaros que de un vuelo saltan a la tierra desde la alta copa del árbol.

Caminito de un lugar, van a cumplir el voto suyo, hablando su armonioso lenguaje, y únicamente visibles de Dios.

- Hermanita, hermana mía, ¿adónde quieres ir? - Del monasterio la campana, la campana voy a tañer.

Ya las estrellas se apagan, las aves y las flores ya despiertan; quiero que al Dios de las maravillas levanten el vuelo todos los corazones.

- ¿Y tú, hermana, qué dirás en el pueblo con tu voz de suavidad hechicera?- La haré resonar en el alma del magnate, sorprendiéndole en su tugurio.

El día empieza, ha llegado la hora de que los mortales ganen su cotidiano sustento, y hay muchos desvalidos que en vano hambrientos lo reclaman.


Per çò m'en vaig a l'orella,

L'orella del rich altiu,

Y es ma veu que l'aconsella

Cuant sent son còr que li diu:


¿Veus lo gòig que te rodetja,

Lo pler que sempre 't segueix,

La ditxa que te festetja,

L'òr qu'en tes mans resplandeix?


No cregues que l'Etern vulla

Que, ab tant, el còr tengues buyt,

Y qu'árbre de molta fulla,

No li dones flòr ni fruyt.


No cregues tant t'asistesca

Perque entri el vici en ton còr,

Y fart de mèl de la bresca,

Olvits l'abella y la flòr.


Pensa que lo que te sobra ,

Li falta a lo téu germá;

Que es la misèria del pobre

Lo que Déu damés te dá.


Que per cada gust que 't donas,

Plora cent llágrimes éll;

Que ab las púes tú 'l coronas

De las flòrs de ton raméll.


Por esto me inclino al oído del rico altanero; y es mi voz que le aconseja cuando le dice su corazón:

¿Ves el júbilo que te circunda, el placer que siempre te sigue, la dicha que te corteja, y el oro que en tus manos resplandece?

No te figures que permita el Altísimo, que abundoso en tantos bienes terrenales, quede pobre y desmedrado tu corazón, y que, árbol de mucha hoja, no le des flor ni fruto.

No creas que tanto te mime para que entre el vicio en tu alma, y harto de la miel del panal, de la abeja te olvides y de la flor.

Piensa que tus sobras hacen falta a tus hermanos menesterosos, y que la miseria del pobre es lo que Dios te concedió con exceso.

¡Infeliz! ¡Cuántas lágrimas vierte por cada uno de tus gustos! Con las espinas de tu pomposo ramillete martirizas su frente mustia.


Que n'es llarga s'agonia,

Com los teus plaers son bréus;

Que sa fortuna faria

Cada gust petit del téus.


Dónalos, donchs, lo que tiras

Als pobrets necesitats;

Floretes que sols no miras,

Y jòchs que tens olvidats.


No vullas que mentres goses,

Muyra de fam ton vehí;

Que 't fassa ton llit de roses

Qui no 'n té sols per dormí.


Puis lo qu'el rich sacrifica

Mogut per la caritat,

Déu l'hi torna y centuplica

Cuant entra en la eternitat.


Y aconsellant la riquesa,

Vaix inspirant sempre el bé,

Per lo bé de la pobresa

Y lo del qui 'l bé vol .


Y tú, ma dolsa germana,

¿Qué fás en est mon per l'hom?
- Prench la veu de la campana

Perque me senta tothom.


Porque larga es su agonía, como fugaces son tus placeres; y el menor de tus goces labraría su fortuna.

Haz dádiva pues a los necesitados de lo que locamente desperdicias, florecillas que apenas miras, juguetes pueriles que ya olvidados tienes.

¡Guardéte Dios de gozar, mientras tu hermano desfallece de hambre; de que mulla tu blando lecho de rosas el que no sabe en donde reclinar su soñolienta cabeza.

Pues lo que el opulento, a impulsos de su caridad, sacrifica, se lo devuelve Dios centuplicado, cuando traspasa los umbrales de la Eternidad.

Y aconsejando así a la riqueza, inspiro siempre el bien, en pro de mis muy amados pobrecillos y para bien de los que desean practicarle.

- Y tú, dulce hermana mía, ¿qué haces en este mundo para el hombre?- Tomo la santa voz de la campana, para que a todas partes llegue mi celestial reclamo:


Y anant per tot invisible,

Convertida en sò argentí,

M'en entr' en lo còr sensible,

Y llavòrs li parl'axí:


¿Veus l'univers que 't sustenta,

La vida que 't dona Déu?

¿Veus lo sòl que te calenta,

Tot cuant l'home té per séu?


No cregues que el Etern vulla,

Puis éll te tregué a la llum,

Que ton còr la fe no aculla,

Y sias flòr sens perfum.


No cregues qu'ets sa semblansa,

Perque li sias ingrat;

Ni que culles l'esperansa

Per tenir l'àrbre olvidat.


Tos ulls axeca a l'altura,

Jonolls en terra, ab fervor;

Parla ab ton Déu, criatura

Que ton Déu te sed d'amor.


Ou l'aucellét que li canta,

Ou lo suspir de los vents,

Del bòsch la música santa,

Remor de fonts y torrents.


Y en todas invisible, convertida en argentino acento, penetro en los corazones afectuosos y les hablo así:

Estiende la mirada por el maravilloso universo, considera la vida que el Señor te regala, contempla el sol que te calienta, todo cuanto el hombre juzga suyo.

No creas que permita el Eterno, que habiéndote sacado de las tinieblas del no ser, la fe no acojas en tu corazón, y que seas flor sin perfume.

No juzgues que te crease a semejanza suya para que tan inmenso beneficio le pagues con negra ingratitud, para que descuidases el árbol que por fruto te da la celeste Esperanza.

Levanta los ojos a las alturas, y humildemente postrado, platica con tu criador, criatura, que sediento está de tus adoraciones.

Oye al pajarito que le canta, oye los suspiros del viento, la música del bosque, el rumor de torrentes y fontanas.


Com ab son alé la rosa,

Agraït feslí oració,  (fesli, fésli)

Per la corona que 't posa

De rey de la crëació.


Pensa qu'es l'home, s'imatge,

De tot lo mes noble y bell,

Que té esperit y llenguatje

Per poder parlar ab ell.


Pensa que ni ha que l'ofenen,

Essent tan bò, essent tan gran;

Que no comprenen d'on venen,

Que no comprenen ahont van.


Que ni ha que sa lley flastoman,

Que ni ha que no tenen fe,

Que la supèrbia no doman,

Desconeguent sa mercé.


Qu'olvidan lo sacrifici

Que ha fet Déu per sa salut,

Y exemple donan del vici

Fent bèfa de la virtud.


Pensa que Déu tot ho olvida

Ab un sol suspir del còr,

Que sa bòndat no té mida,

Cuant sént d'un home lo plòr.


Agradecido envíale tu oración, como la rosa su perfume, por la corona de rey de la creación con que ciñe tu frente.

Piensa que el hombre, hecho a imagen suya, es de todo lo mas bello y más noble: que tiene espíritu y lenguaje para poder hablar con él.

Reflexiona que, con ser tan bueno, con ser tan grande, hay quienes le ofenden, ignorantes de su destino y sin saber de donde vienen ni a donde van.

Que no faltan blasfemos de su ley divina, desamparados de la fé sacrosanta, que no saben enfrenar su soberbia, y desconocen sus mercedes.

Que olvidan el sacrificio que ha hecho Dios para su salvación, y ejemplo dan del vicio, escarneciendo la virtud.

Piensa que Dios todo lo perdona con un solo suspiro del corazón; que su bondad es infinita, cuando el llanto de los hombres llega a sus misericordiosos oídos.


Pensa que ni ha qui se feran

En guèrra sanguenta y cruèl;

Que ni ha qui se desesperan

Desconfiant de tot lo cèl.


Que ni ha qu'ab sanch de llurs venes

Compran la vida, mesquins;

Que ni ha mesos en cadenes,

Y de estraviats p'els camins.


Pobres de esprit qui s'arrufan,

Viudes y òrfens sens consòl,

Despullats qui s'escarrufan,

Sens que tengan agombòl.


Malats qui 'n son mal gemegan,

Espaordits devant la mòrt;

Y navegants qui se negan,

Lluny de la platje ó del pòrt.


Qu'esperant dels qui no 's cansan

Prechs al cèl por lo be séu,

Hi ha difunts que no descansan

Encare en la pau de Déu.


Pensa qu'Éll en tot cuant obra,

De bondat hi possa el dó;

Qu'una pregaria li sobra

Per dar remey y perdó.


No olvides que en lucha sangrienta se maltratan muchos cuitados: no olvides que, desconfiando del cielo, hay muchos que desesperanzan.

Que hay quienes con sangre de sus venas compran ¡mezquinos! la vida; que los hay entre cadenas, que los hay descarriados;

Pobres de espíritu que se amilanan, viudas y huérfanos sin consuelo, desnudos ateridos que anhelan un abrigo bienhechor.

Enfermos acongojados que ante la muerte despavoridos tiemblan, y náufragos presa de las olas traicioneras, lejos de la playa o del puerto.

Almas doloridas, que desde su morada de espiacion, esperan su libertad de los que por ellas ruegan al cielo; difuntos que aun no han conseguido descansar en la paz del Señor.

Piensa que todas las obras suyas llevan el sello indeleble de su bondad; que una plegaria le sobra para remedio y perdón.


Per ço, alsa els ulls del abisme,

Y encén, ánima de néu,

La llum d'amor al prohisme,

La llum del amor a Déu.


Y recúllte solitaria,

Posa fòch en l'urna d'òr;

Fés l'encens de ta pregària.

Y l'encenser de ton còr.


- Germaneta, germaneta,

Gran Déu es qui 'ns feu axí!

Al poble aném via dreta,

Y Déu mos dó bon camí. -


Y surt l'auba ab llum de rosa,

Y esquinsa a la nit los vels;

S'òbri la ponsella closa,

Y apaga el cèl los estels.


El puig mes alt del paratge

Innunda la llum del sòl,

Y el campanars del vilatge

Tocan campanes al vòl.


¡Ó dels àngels santes obres!

¿Quín miracle ab ells es féu?

Sonriuen avuy los pobres,

Y s'úmpl'el temple de Déu!


Aparta pues tu vista del abismo, y enciende, alma de nieve, la luz del amor al prójimo, la luz del divino amor.

Y en solitario recojimiento, pón fuego en la urna de oro; sea incensario tu corazón, celestial incienso tus oraciones.

- Hermanita, hermanita, grande es el Dios que nos hizo! Al pueblo vamos derechamente, y que nos conceda buen viage. -

Y el alba clarea circundada de celajes sonrosados, rasgando el velo de la noche; ábrese el aromoso botón de las acopadas flores, y las estrellas se apagan.

Las más empinadas cumbres con la luz del naciente sol resplandecen, y en los campanarios tocan a vuelo las campanas.

¡O de los ángeles obras santísimas ¡O milagro! Hoy los pobres sonríen, hoy está lleno el templo del Señor.

lunes, 30 de agosto de 2021

LA VEU DE LA AMISTAD. Guillem Forteza.

LA VEU DE LA AMISTAD.

M. V. Amer.)


Tallant l'ona renouera

Vent en popa, falaguer,

Entre daurades boirines,

Llunyedá guaita un vaxell.


¡Ay de qui en desèrta plàtja,

De crits en và l'aire omplint,

Veu com corre, veu com vòla

Sens escoltar los seus crits!


Axí tú, amich meu dolsíssim,

L'ánima plena de dol,

Has vist passar l' esperança

Sens que visitás ton còr.



LA VOZ DE LA AMISTAD.

(Á M. V. Amer.)

Si cortando las olas azuladas, ligero, viento en popa, entre doradas neblinas, asoma en lontananza un bajel;

¡Ay de quien en desierta playa, llena el aire con sus gritos; ve cual corre, ve cual vuela sin pararse a sus clamores!

Así tú, mi dulce amigo, henchida el alma de dolor, viste pasar la esperanza sin que quisiera albergarse en tu pecho.


¡Qué de pressa es desvaneixen

Ses alegres ilusions,

Los altius sòmits de gloria,

Los dolsos sòmits d'amor!


Flòrs precioses que reseca

D'aqueix mon l' ale gelat,

Castells al aire qu'esfondra

Un sòl buf del desengany.


¡Niguls d'òr, niguls de plata,

Nigulets de tots colors....

D'altres brodau l'existencia,

Jò vos dich per sempre adios!....


Dols amich, que tant anyoras

L'antich gotx del còr mostíi,

Qu'has caminat en la vida

Per mes deserts que jardins;


Qu' has vist, com jò, fugir juntes

Esperançes e ilusions,

Com esbart d'aucells que aixeca

Lo trapitx del cassador;


No mes llágrimes amargues,

No mes llágrimes de sanch;

Que los plors tenen dulsura

Si los mescle l' amistat.


Ah! cuán pronto se marchitan las alegres ilusiones, los altivos ensueños de gloria, los ensueños dulces de amor!

Preciadas flores que caen resecadas al frío aliento de este mundo; castillos en el aire que derrumba el más ligero soplo del desengaño!

Nubes de oro, nubes de plata, nubecillas de todos colores, id a bordar la existencia de otros, yo os doy para siempre mi adiós!....

Tierno amigo, que así lloras el antiguo gozo de tu corazón marchito, que hallaste en el camino de tu vida más desiertos que jardines;

Que como yo viste huir juntas esperanzas e ilusiones, cual bandada de avecillas que ahuyentan las pisadas del cazador;

No más lágrimas amargas, no más lágrimas de sangre, que mezclado el llanto por la amistad tiene una dulzura inefable.


Y com dos árbres que unexen

Lo séu gemegar ferest,

Si per barranchs y muntanyes

Corre desbocat lo vent;


Arbres sense flors ni fulles

Per la tempestat croxits,

Les nostras ánimes tristes

Mesclarán els seus suspirs.

____

Y cual dos árboles que aúnan sus dolorosos gemidos cuando por montes y hondonadas corre desbocado el viento,

Tal mezclarán en adelante sus suspiros nuestras almas tristes, árboles sin flores y sin hojas combatidos y rotos por la tempestad.

____

lunes, 22 de marzo de 2021

Portada

 ORDINACIONS,  Y SVMARI DELS  PRIVILEGIS, CONSVETVTS, Y BONS VSOS DEL  REGNE DE MALLORCA.


ordinacions-sumari-privilegis-consuetuts-bons-usos-regne-Mallorca (PDF)

ORDINACIONS,

Y SVMARI DELS

PRIVILEGIS, CONSVETVTS, Y BONS VSOS DEL

REGNE DE MALLORCA.

DONATS A LA ESTAMPA PER ANTONI MOLL,

Notari, Sindich, y Archiver perpetuo de la

Vniversitad de dit Regne.

Comensats a Imprimir essent Iurats los M. Ill. y Magh. SS.

Ignaci de Torrella, Agusti Palou, Hieroni Pont des Mur,

Ioseph Amer, Iaume Matheu Suñer, y Hieroni Denus,

Y FINITS.

En tems dels M. Ill. y Maghs. SS. Francesch Brondo

Thomas Garriga, Iaume Morell, Gabriel Amengual,

Francesch Serra, y Iaume Llinás Iurats lo present

Añy. (Ni anno, ni ano como en galego, ni año, ni any, sino añy, con ñ y "y griega", en chapurriau "añ")

En Mallorca en Case de Pera Guasp 1663. (Igual es familia de Pere Ferrer Guasp)

D. PHELIPE POR LA GRATIA DE DIOS REY DE  Castilla, de Aragon, de Mallorca, &c. y por su Magd.
 

D. PHELIPE POR LA GRATIA DE DIOS REY DE Castilla, de Aragon, de Mallorca, &c. y por su Magd.

Don Ioseph de la Nuza, y de Rocaberti Conde de Plasenciavisconde de Rueda, y Perellos Señor de la villa de Zeret en el Condado de Rossellon, y de las Baronias de Villarig, y Monbuy, del Conseio del Rey nro (la n tiene como una tilde o virgulilla) Señor, lugartiniente, y Capitan General del presente Reyno de Mallorca, é Islas adjacentes. Por quanto por parte de los Magnificos Iurados del presente Reyno, nos ha sido suplicado fuessemos servidos conceder licencia á Pedro Guasp Impresor, para poder imprimir vn libro intitulado: Ordinationes del Reyno de Mallorca, &e. Conpuesto é Peticion de dichos Magnificos Iurados por Antonio Moll Nott. Sindico, y Archiuero de la Vniversidad. Y nos teniendolo por bien: Por tanto por tenor de las presentes damos licencia, y facultad á vos dicho Pedro Guasp Impressor para que le podays imprimir en este Reyno. Sin aprovar lo contenido en el, sino para que se tenga notitia de lo que en el se refiere.

Dat. en Mallorca á 24. Abril 1663.

El Conde de Placencia.

Vt. Martorell Regens.

De Mandato suae Illmae. Dominationis

Mathias Garcia Nott. Secretarius Regiae A.M.

ORDINATIONES

NOVAE, VVLGO DICTAE DE MOSSEN PELAY

VNIZ.

NOVAE ORDINATIONES AEDITAE

sive facta in Maioricis per Magnificos Iuratos Regni, super tractandis causis, * litibus. die xx. mensis Decem- bris. Anno â nativitate Domini. Mccccxiij (1413). Gu bernante multum Magnifico Viro Pelagio Vniz, (Pelayo Uniz)

Milite Strenuo, cuius denominationem nunc retinent.

Ara hojats

domingo, 17 de octubre de 2021

LA CAMPANA DE LA ALMUDAINA, DRAMA ORIGINAL DE DON JUAN PALOU Y COLL.

LA

CAMPANA DE LA ALMUDAINA,

DRAMA ORIGINAL DE

DON JUAN PALOU Y COLL.

I.

Isla dorada llaman a Mallorca sus naturales, y bien pudieran llamarla Isla de oro. Una sonrisa de Dios la hizo brotar llena de hermosura en medio de las aguas del Mediterráneo. La cobija con amor un cielo de azul claro, la orean aires puros y deleitables y sus entrañas dadivosas pagan con usura la solicitud del hombre.
En las cumbres de sus montañas altísimas crecen el romero, el boj, el tomillo, el lentisco, el brezo, el enebro y la alhucema, cual si quisiesen aromatizar de cerca el trono del Señor: más abajo se asientan y fortalecen espesos bosques de pinos y encinas; en las laderas los olivares hacen ostentación de su fruto bendecido, y en las faldas mil viñas, huertas y jardines lujosamente desplegan su pomposa ufanía. El marinero percibe desde lejos el olor suavísimo de los limoneros y naranjales que piadosas le traen las auras del mar. Corren por todas partes las aguas, ora sueltas y libres entre olmos y álamos blancos, ora aprisionadas en multitud de acequias toscas vestidas de yedra y musgo. El caserío de pueblos y aldeas, tan pronto se encarama desparramándose por los riscos y pendientes, cual bandada de palomas que hacen alto, como se ajunta y recoge en hondos valles a manera de ovejas que se apiñan a los gritos del pastor. El frecuente contraste que forman las magnificencias del cultivo con los horrores más sublimes de la naturaleza salvaje, da a los paisajes de la isla un carácter maravilloso de originalidad.
¿Qué mucho que trinen ruiseñores en un vergel tan floreciente y deleitoso?
¿Qué mucho que en tan poético país haya poetas de valía?

Rigurosa justicia es, y nada más, dar entre ellos el asiento de preferencia a uno de los restauradores más beneméritos del habla lemosina, Mariano Aguiló, que ha versificado siempre en este antiguo y glorioso idioma, en menoscabo de la extendida celebridad que merece, pero con singular provecho de sus propias concepciones. Digno rival, a veces, de Tomas Moore, deslumbra con la esplendidez de su fantasía exuberante, otras parece inspirado por la musa de Schiller; tal es la profunda intención de su lirismo y la magistral sobriedad que en sus baladas históricas y tradicionales resplandece. Quien haya leído Esperanza, Una visita a los muertos, El entendimiento y el amor, A un ciprés, A Dios, D. Alfonso de Castelnegro y las poquísimas composiciones poéticas que ha dado a luz aquel escritor, no encontrará ciertamente sobrado nuestro elogio. - José María Quadrado, que goza de indisputable nombradía en España como apologista católico, historiador y publicista, es entrañablemente patético en El último Rey de Mallorca, ideal y levantado en Aspiración, y revela gran fuerza dramática en Armadans y Españols. Los verdaderos amantes de las letras patrias deploran que ingenio de tanto valer no cultive la poesía con ahínco y constancia. - Tomás Aguiló, aleccionado tempranamente en la dura escuela del desengaño, toma por inspiración su quejumbroso aburrimiento y traduce en estrofas la flojedad y cansancio de su alma. Unas veces se entusiasma con las pueriles ilusiones de un amor petrarquista, otras imita con notable acierto, y no pocas se encumbra a muy altas esferas, circunstancia inconcebible en quien tiene a Renjifo por maestro. Paciente joyero del ritmo, infatigable buscón de consonantes difíciles y más disertador que poeta, ha sabido llorar con todas las reglas del arte y enardecerse sin soltar nunca las andaderas gramaticales. Debemos añadir, sin embargo, a fuer de justos, que algunas de sus Rimas varias y sus Baladas mallorquinas son joyas de subido quilate y felicísimas excepciones de la soñolienta monotonía que por lo general distingue sus composiciones. - Miguel Victoriano Amer no ha necesitado más que rimar los latidos de su corazón para encontrar en los ajenos dulce y tierna consonancia. Con dos alas de oro se eleva su musa a las regiones de luz; con la caridad y la esperanza. Sencillo, apacible, resignado, sus versos son, por decirlo así, la respiración tranquila de su alma. ¡Feliz quien la tiene tan hermosa con Miguel Victoriano! ¡Feliz quien, como él, no sabe cantar sin mirar el cielo, ni mirar el cielo sin cantar! - Las poesías de Gerónimo Rosselló se caracterizan por lo delicadas y primorosas. En sus Hojas y flores hay sonetos de admirable contextura, romances lindísimos, odas de robusta entonación y elegías llenas de sentimiento.
- Victoria Peña y Joaquín Fiol debieran dedicarse con empeño a la poesía. Dotada la una de bastante imaginación y de exquisita sensibilidad el otro, la modestia excesiva de sus pretensiones literarias les impide utilizar debidamente dotes de tan alto precio.

No hace mucho tiempo que el menos conocido de los poetas baleáricos era Don Juan Palou. Los celadores de la literatura mallorquina no se habían dignado extenderle pasaporte para el Parnaso. Su nombre era el de un simple mortal para aquellos semidioses. Ahora todos le conceden un puesto de honor en su olimpo. Ahora el deslumbrante resplandor de su gloria eclipsa las demás. Las nieblas del desdén y de la duda se han disipado. El drama de Palou se pasea triunfalmente por todos los teatros de España, con la tranquila seguridad del que ha hecho prisionera a la victoria. ¿Por qué La Campana de la Almudaina ha obtenido un éxito tan asombroso y universal?

Aparte de las dotes extraordinarias que lo avaloran, debe a circunstancias especialísimas la unanimidad, sin ejemplo, con que ha sido aplaudida. Para señalarlas no se necesita ser un fenómeno de sagacidad; basta conocer superficialmente los vicios radicales de que adolece la escuela dramática de más reciente boga (voga en el original) en el teatro español, y las necesidades estéticas que el público sentía cuando se puso en escena La Campana de la Almudaina.

El drama romántico se inauguró en España con una obra memorable que, siendo producto del espíritu más irresistible de imitación que en la literatura europea modernamente se ha enseñoreado, conserva un sello profundo de nacionalidad. Concepción tan original y grandiosa ha tenido una prole bastarda, en mengua de la escena española, nodriza de las demás en épocas de gloriosa recordación. Los mancomunados esfuerzos de la cultura social y del buen gusto lograron arrojar al crimen del teatro que cedió completamente el puesto al vicio cuya indulgente condición y dorado libertinaje le rodean siempre de simpatías. Más tarde, temeroso el drama de que su negra reputación la malquistase para siempre con la gente sesuda, determinó formalmente moralizar su conducta hasta entonces escandalosa, llevando a todo trance en la boca virtud y buena doctrina. Por fin, dando un paso más, ha lavado sus iniquidades con una confesión general en regla, ha entrado seriamente en negociaciones con Dios, y de sirena pecaminosa, se ha convertido en misionero apostólico.

Desde entonces su devoción edifica, fervor religioso le hace acreedor, en concepto de muchos, a la borla de doctor seráfico. ¡Oh milagros de la gracia! Algunos ascetas de quevedos y guante blanco, aspirando sin duda a los honores póstumos de la beatificación, ocupan nuestro teatro, y no está lejano el día en que veremos poner en escena Los diez mandamientos de la ley de Dios y Los cinco de la Iglesia, Los soliloquios de San Agustín, y El Flos Sanctorum por añadidura. ¿Y quién sabe si tendremos la fortuna de ver a la entrada de los teatros españoles una pila de agua bendita y de ganar, asistiendo a ellos, indulgencia plenaria?

Lejos, muy lejos estamos de ridiculizar la reacción saludable que ha sido la causa primordial de nuestro drama religioso; lo que conceptuamos absurdo es la forma

que actualmente se da a un impulso tan bello y regenerador. Cualidad esencial de las composiciones teatrales es la acción, no la oratoria. La moral debe brotar espontáneamente de la acción dramática, o mejor, flotar en ella como una celeste aureola. En las producciones a que aludimos acontece lo contrario. Su acción es nula o desaparece en un océano de disertaciones en verso asonantado, campanudas, huecas, interminables; y su moraleja o quod erat probandum, cuando no de falsa, peca de enojosamente trivial y se prepara, se anuncia, se discute, se motiva con impertinentísima minuciosidad. Por otra parte, ¿cuántas máximas heterodojas, cuántos desvaríos, cuántas blasfemias pueden escaparse a escritores de sospechosa piedad, cuya fé es puramente question d‘ argent, cuya bandera religiosa es una bandera mercantil!

Cansado el público español de no oír en el teatro más que sermones en romance destartalado, discreteo lírico, diálogos sempiternos y sentenciosas majaderías; mal hallado también desde mucho tiempo con las fechorías del melodrama que sólo acertaba a producirle ataques nerviosos; y sediento de verdaderas emociones, no pudo menos de acoger con frenético entusiasmo la obra de Palou que tan cumplidamente llenaba sus deseos. Acontecíale a este público, el más desorientado y acomodaticio de Europa, lo que a un catador que detesta tanto los licores azucarados y flojos que su mala estrella le depara, como las bebidas alcohólicas que sólo convienen a groseros y estragados paladares. El drama de Palou ha sido para él un vino generoso de exquisito sabor y fortaleza, igualmente distinto de los licorcillos ruines que despachan los flamantes evangelizadores del teatro, como de las repugnantes pociones melodramáticas.

Indicada esta circunstancia extrínseca que tan poderosamente ha contribuido al éxito extraordinario de La Campana de la Almudaina, examinemos ahora sus cualidades intrínsecas hasta donde alcance nuestro juicio inexperto y bisoño.

Palou, con no menos atrevimiento que fortuna, ha fundido en la producción que

nos ocupa, la historia, en el crisol de su poderosa fantasía, trasformándola a su antojo. Si tal ejemplo se generalizase, no sólo quedaría bruscamente anulado el drama histórico y rota la cadena de sus legitimas tradiciones, sino que popularizaríanse ideas falsas de las edades que fueron, acrecentándose más y más la desapoderada anarquía que reina en la actual escena española. Sin hablar de aquellos sublimes Ezequieles del arte, Shakespeare, Goëthe, Schiller y otros genios inmortales, cuyas creaciones son más verdaderas que la historia misma; Corneille, Racine y Voltaire que ajustaron sus concepciones imperecederas a principios convencionales y a una etiqueta dramática, ceremoniosa y glacial; Victorio Alfieri, que hizo cómplices a los tiempos pasados de su pasión demagógica у de su odio elocuente contra todas las tiranías; hasta los mismos melodramaturgos que han sido y son los falsificadores más descarados de la historia, nunca han variado radicalmente los sucesos ni creádolos a su sabor, por más que hayan desfigurado los caracteres que intentaban retratar. Palou, cuya alteza de juicio raya tan alto como su ilustración, no desconoce seguramente cuán perniciosa sería esta libertad, aunque con su drama la haya, en cierto modo, autorizado. Fútil de todo punto sería la excusa de que La Campana no lleva el título de drama histórico, pues, sabido es que: le nom ne fait rien a la chose.

En compensación de este defecto radical, la obra de Palou tiene un valor dramático a todas luces subido. Su cualidad predominante es aquella fuerza avara de sí misma que suele constituir el sello característico de la verdadera potencia intelectual. Tan genuina robustez artísticamente moderada por cierto instinto secreto y maravilloso, se armoniza en este drama con una delicadeza suave de sentir sobre manera exquisita. ¡Consorcio admirable que recuerda aquel panal de miel que encontró el más fuerte de los hebreos en la boca del león! En La Campana los caracteres se desarrollan con vigorosa espontaneidad, estalla el diálogo con reconcentrada energía, la palabra hierve sin soltar el freno a su expansivo impulso, y la acción camina con paso firme y seguro a su originalísimo desenlace. Imponderable es su mérito psicológico; si se atiende a la doble y complicada lucha que traban entre sí pasiones llevadas a su apogeo de exaltación y sentimientos intensísimos. Para aquilatar dote de tanta valía basta analizar ligeramente las dos grandes figuras fundamentales del drama: Doña Constanza y el gobernador Centellas. El carácter de la primera nos parece trazado con maestría y es sin duda uno de los más bellos que se han visto en la escena.

Hay un amor de amores inmenso, profundo, inagotable como las entrañas de la divina misericordia; esencia suya son la ternura y la fortaleza; lágrimas, abnegación y sacrificio perenne lo nutren, y también misteriosas venturas y alegrías inefables; todos los idiomas lo apellidan santo, y su símbolo inmortal está en el cielo.
¡Bendito sea el amor de madre! Este sentimiento llevado a su grado superlativo de tensión, señorea despóticamente el alma de la reina viuda. Su Jaime es a un tiempo para ella recuerdo vivo de su desventurado esposo y esperanza de la dinastía cuyas glorias y blasones cubre el luto con su gasa funeral. El ardiente deseo de contemplar a su hijo sentado algún día en el trono ensangrentado de sus mayores, infunde a Doña Constanza, sin igual heroísmo y bizarría, y da a su sentimiento maternal el portentoso alcance y tenacidad de la pasión. En este bellísimo carácter entran como elementos constitutivos su amor de madre, su orgullo de reina, su ambición de reina y de madre, y la ternura que siente por Isabel, hija adoptiva suya.

Centellas tiene el corazón labrado al fuego de una lealtad indomable. Pero el amor que le inspira una hija largos años buscada con afán, y cuyo inesperado encuentro coincide con el peligro terrible, inminente de perderla, si su lealtad no entra en vergonzosas capitulaciones, hace bambolear su berroqueño corazón con tremendas sacudidas. Por otra parte una irresistible simpatía mezclada de gratitud le atrae involuntariamente hacia Doña Constanza.

Esta, lucha a brazo partido con la voluntad del gobernador. Ora sagaz y astuta, ora radiante de centelladora energía, busca afanosamente en el corazón del aragonés la misma poderosa cuerda que en el suyo propio vibra, para socavar los cimientos de su constancia y poner su planta victoriosa sobre el cuello de su obstinada lealtad. ¡Qué sublime terror, cuando los dos llegan a tener pendientes las vidas de sus hijos idolatrados de la vibración de aquella campana cuya cuerda pasa alternativamente a sus manos crispadas!

El instinto de madre hace ver a Doña Constanza que, enardeciendo hasta el frenesí el cariño paternal de Centellas con la amenaza terrible de asesinarla él mismo si toca la campana, le vencerá sin remedio. Por esto da el golpe de gracia a la moribunda lealtad de Centellas gritando con voz aterradora:

¿No quieres? ¿No?

¡Pues bien, tocarela yo!
Movimiento de suprema exaltación, grito más de victoria que de lucha. Ninguna intención tiene de tocar aquella campana cuyo tañido llevaría la muerte al seno de su hijo. Lo único que quiere es acabar de una vez su triunfo haciendo estallar a pedazos el corazón de Centellas, bajo la presión de la más horrorosa angustia.

Sobre manera lógico nos parece este bellísimo carácter, circunstancia de incalculable mérito si se atiende a lo que suben en él de punto las pasiones que lo forman y animan. No brilla esta preciosa cualidad en el carácter de Centellas. ¿Cómo se comprende que este milagro de lealtad se crea irresponsable del crimen de traición que pesa sobre él en concepto de su soberano, por el abrazo de una hija que antes se conceptuaba capaz de sacrificar en el ara de su honor? Recuérdese aquel arranque salido del fondo de sus entrañas:

¡Si por azar

en ser traidor yo soñara,

la existencia me arrancara

por no volverlo a soñar.

::::::::::::::

Mas ved:

(Vuélvese de improviso y dice señalando el cuadro de mujer de la izquierda.)

Si ella respirara

y el fruto de nuestro amor,

en holocausto a mi honor,

conmigo las inmolara.

Estos rasgos, unidos a otros muchos, quedan desmentidos altamente con su conducta final. Por demás intenta justificarse con la frívola excusa formulada en estos versos:

Yo a mi rey no soy traidor:

¡mi rey es traidor a mí!
¿Qué noble de aquella época, en la que el monarca siempre tenía razón, hubiera juzgado la conducta de su soberano de potencia a potencia como lo hace el espejo de lealtad Centellas, que tan alto ha hecho sonar en el drama la suya?
Sentimos que haya escapado a la certera sagacidad de Palou, que, vista la frescura con que el gobernador se disculpa de lo que debía forzosamente ser en concepto suyo el mayor de los atentados posibles, las bellas expresiones con que blasona de su acrisolada fidelidad, se rebajaban al nivel de fanfarronadas. Los demás caracteres son de insignificante o nula importancia, menos el simpático Tornamira que en un sólo rasgo da a conocer su hidalga condición. Dice así: TORN. ¿Y le habéis curado? (a Centellas.)
CONST. ¡Sí! Y esta tarde a Palma torna.
TORN. ¿Y podrá reñir?

Qué hábito de sentir limpiamente, qué nobleza revela esta pregunta:
¿Y podrá reñir?

Un lirismo sobrio y de gran valía enaltece a La Campana. Recuérdese la admirable comparación del sol que dora las nubes que quieren tapar su luz, los versos en que pinta Doña Constanza el cariño que profesa a Isabel, y los ardorosos arranques de amor filial de Don Jaime.

Lunares nacidos de las mismas cualidades que en La Campana resplandecen, hacen resaltar con más viveza las perfecciones que la adornan. El lenguaje peca algunas veces de incorrecto y de poco castizo. La robustez y energía del estilo rayan a menudo en aspereza.

Palou ha pasado en un sólo día de la oscuridad a la luz, encontrándose de súbito frente a frente al sol de su gloria que ni aurora ha tenido. España ha saludado al joven dramaturgo con hurras de universal admiración y aplauso.
Mallorca, sacudiendo sus hábitos de vida material, ha dado el tierno espectáculo de una madre cariñosa que llorando de gozo ciñe las sienes de un hijo amado con la corona de laurel que le granjearon sus triunfos. Desde el fondo de nuestro corazón enviamos la enhorabuena más entrañable a la Isla dorada que tan hermosamente ha galardonado las fatigas de uno de sus hijos que más la honran!
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