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domingo, 1 de agosto de 2021

XIII, DESIG DE LOS DESIGS.

XIII

DESIG DE LOS DESIGS.

Confiteantur tíbi, populi, Deus;
Confiteantur tibi populi omnes!
(Psalm 66-v.3.)

Era l´hora del día en que s´encénen
Dintre´l cor los desigs que del cel vénen,
Y´l cor desficïós s´en vol anar;
Exa hora de süau melancolía,
Quant la derrera claredat del día
Son arreveure trist comença á dar.

Genoll ficats, sobre la terra broja,
Vora´l sepulcre que lo còs estoja
Del Mártir de la Fe, gran Ramon Lull,
Ma ánima plena de condol, jo orava;
Y, desde´l mon, al Infinit volava,
Com la gavina al cel desde un escull.


XIII
DESEO DE LOS DESEOS.

Era la hora en que el corazon abriga deseos celestiales, y, displicente, quiere irse de este mundo; esa hora de suave melancolía, en que la claridad del crepúsculo vespertino empieza á darnos su triste adios.

De rodillas sobre la desnuda grada, cerca del sepulcro que encierra el cuerpo del Mártir de la Fe, del gran Ramon Lull, oraba yo, con el alma sumida en la tristeza; y, desde este mundo, me elevaba á lo Infinito, como la gaviota al cielo desde un escollo.


Recordava ferestes amargures
Qu´en Lull vá sofferir de les criatures
Per donar á conexe ´l nom de Deu;
Y, malgrat sa invencible benvolencia,
Conseguir no pogué sa inteligencia
Fos adorat el bon Jesús arréu.

¡Còm. Senyor! ¿Y aqueix héroe d´activesa
Casi res vá lograr en l´escomensa
Que feu als pobles servidors del mal?

¿Y l´unió religiosa de los pobles,
Sòls ha de ser desig de los cors nobles;
Aspiració, y no més, del ideal?

Aqueix desig que lo meu cor omplena
Y que bull en la sanch de cada vena,
El desig de que Vos siau conegut,
¿No ha de tenir satisfacció algun día,
Y hem de veure del home l´agonía,
Sempre pe´l geni del error vençut?

Suspir ab ansia per la pau divina,
Per l´unitat de Fe, que ´ns encamina
Cap-dret al Cel per un meteíx viarany;
Suspir pera que vinga l´amor pura,
Regne de fe y d´amor, que ´ns assegura
L´adveniment del Regne sens engany.


Recordaba las fieras amarguras que Lulio tuvo que sufrir de los hombres, para dar á conocer el Nombre de Dios. Y, sin embargo, ni su inteligencia, ni su caridad, lograron que Jesucristo fuese adorado en todas partes.

¡Cómo, Señor! ¿Y ese héroe de la actividad ardiente, casi nada pudo conseguir en la empresa de ilustrar á los pueblos paganos? ¿Y la union religiosa de todos los pueblos, ha de ser simple deseo de las almas nobles; no más que aspiracion de un ideal?

Este deseo que hinche mi corazon, que hierve en la sangre de mis venas, el deseo de que Tú seas conocido, ¿no ha de verse satisfecho algun día? ¿Hemos de presenciar siempre la angustia del hombre, vencido por el genio del error?

Suspiro por la paz religiosa, por la utilidad de la Fe, que nos encamina derechamente á Dios por un mismo sendero. Suspiro por el amor puro, por el reinado de la Fe y del Amor, que nos asegura el advenimiento de la Verdad Eterna.


¡Oh! ¡No han pogut encara ´ls fervorosos
Grans genis de qui estam més ergullosos,
Del error los imperis esvahir!

¡Encarara s´extén per l´ampla Terra
Com grossa taca exa negror qu´aterra,
Y´ns fa del íntim de lo cor gemir!

Pau, y Lull, y Xavier, y altres, petjaren
Casi la terra tota; derramaren
L´aygua de Fe y d´Amor en l´Univers;
Mes no han bastat sos gegantins esforços,
Y l´home se revingla ab braus retorços
Dintre del cercle del error pervers.

La llavor de la Fe; depositada
En l´Arca d´Israel, fo fecundada
Per la Sanch generosa del Senyor;

Los vents del Cristianisme la prengueren,
Y ab ses valentes ales la dugueren
Fins als límits sabuts per l´antigor.

Los Apòstols les roques del Calvari,

Abandonaren ab sublim desvari,
Empesos per l´afronta de la Creu;
Y desde l´Indo á les iberes platjes,
En inmortals, maravellosos viatjes,
Portar saberen l´Unitat de Deu.


¡Ah! ¡No han podido aún los fervorosos genios, orgullo soberano de nuestra raza, destruir los imperios del error! ¡Todavía cubre gran parte de la tierra esa afrentosa mancha, contra la cual protestamos con gemidos!

Pablo, y Lull, y Javier, y muchos otros, visitaron casi toda la tierra; derramaron el agua de la Fe y del Amor en todas las regiones: mas no han sido suficientes sus colosales esfuerzos; y el hombre se retuerce todavía dentro del férreo círculo del error.

La semilla de la Fe, depositada en el arca de Israel, fué fecundizada por la generosísima Sangre del Señor. Los vientos del Cristianismo la tomaron, y en sus valientes alas condujéronla hasta los límites del mundo entónces conocido.

Los apóstoles con sublime inspiracion abandonaron las rocas del Calvario, impelidos por la afrenta de la Cruz. Y desde el Indo hasta las playas ibéricas, en inmortales milagrosos viajes, supieron llevar la fe de la unidad de Dios.


Y los obrí ses cátedres Atenes,
Y venerá la Italia ses cadenes,
La veu de los Pontífices troná;
Aprés dels mártirs, confessors exiren,
Y los fills de Germania ´ls exoíren,
Y´l nom de Crist sos estandarts inflá.

Després, los barcos espanyols tallaren
Les ones del Atlántich, y volaren
Al Nou Mon ferventissims missioners;
Y la infelís progenie americana
Incliná son bell cap de jovensana,
Devant Aquell qui acull als extranjers.

Mes... ¡ay!, (no pot ma cristïana lira
Expressar eix dolor que la retgira),
Transcorreren les glories del Passat:
Y tanta sanch gustosament donada,
Tant d´entussiasme, tante fe exaltada,
Pera espoltrir los ídols no han bastat.

¡Ay! No han bastat grandeses d´heroísme
Pera plantar la Creu del Cristianisme
Hontsevulla respire un fill del hom.
Hi há terres y més terres, no llunyanes,
Que may senten la veu de les campanes,
Ni de Jesús lo suävíssim Nom.


Y Grecia les abrió sus cátedras, é Italia veneró sus cadenas: escuchóse la atronadora voz de los Pontífices. Tras de los mártires, vinieron los confesores; y los hijos de Germania aceptaron su doctrina; y, al nombre de Cristo, ondearon al viento sus estandartes.

Despues, los barcos españoles surcaron las olas del Atlántico; volaron al Nuevo Mundo ferventísimos misioneros; y la infeliz raza americana, inclinó su jóven cabeza ante aquel Señor que acoge al extranjero.

Mas... ¡ay!, (no puede mi cristiana lira expresar el dolor que me abruma), transcurrieron las pasadas glorias; y tanta sangre con sumo gusto ofrecida, entusiasmo tan verdadero, tan exaltada fe, para pulverizar los ídolos, no han bastado.

¡Ay! No han bastado las más heróicas empresas, para plantar la Cruz del Cristianismo por doquiera respire un hijo del hombre. Hay muchísimos países, no lejanos, en que nunca se oye la voz de la campana, ni el dulcísimo Nombre de Jesus.


La cruël Mitja Lluna senyoreja
Los boscos de palmeres, que rastreja
L´elefant, en lo sòyl de Faraó;
En les ciutats de la pagana Xina
Sufrir no poren, sense ferlo ruina,
Que s´alce á Deu un cristiá torreó.

¿Qué més? Entre les runes llastimoses
De Salem, á l´Europa doloroses,
¿No hi llampega lo ferro mussulman?
¿Qué n´hem tengut de les brillants Creuades,
Quant tota Europa enviava ses armades
Per abatre les glories del Koran?

¡Ay! en noltres matexos, la senyera
De l´Unió religiosa ¿la venera
Y li es avuy tota ánima fidel?

¿Es per ventura ab altivesa noble
Arborada y seguida en cada poble?

¿L´interés nostre es l´interés del Cel?

¡Voldría que de cop se declarassen
Catòliques les Gents; y proclamassen
Sòls una Fe, un Baptisme, y un Senyor;
Y del Tánys al Níger, dés la França
A la llunya Otaíti, l´alabança
Uníssona pujás al Creador!


La cruel Media Luna señorea los bosques de palmeras, donde vive el elefante, en el suelo de los Faraones. En las ciudades de la pagana China, no pueden sufrir, sin derribarlo, que se levante á Dios cristiano templo.

¿Qué más? Entre las ruinas de Jerusalem, eterno dolor de Europa, ¿no brillan los aceros musulmanes? ¿Qué obtuvimos de las grandiosas Cruzadas, cuando toda Europa enviaba sus ejércitos, para abatir las glorias del Koran?

¡Ay! Nosotros mismos, ¿acaso somos fieles á la bandera de la union religiosa? ¿La enarbolan y siguen con noble altivez todos los pueblos? Nuestros intereses, ¿son los intereses de Dios?

¡Ojalá todas las naciones, instantáneamente, se declarasen católicas, proclamando una sola Fe, un solo Bautismo, un solo Señor! ¡Y del Tánais al Níger, desde Francia á la lejana Otaíti, subiese unísono el cántico de alabanzas, al Sér Supremo!


¡Oh Unitat!, tu no ets filla de la Terra;
Los hòmens te declaran dura guerra.
Y no t´albergan en les patries llars;
¿Per qué t´enjega l´ignorancia vana?
¿Per qué s´ajau tant temps la raça humana
Sots l´ombra impura de maleyts altars?

Tu ets estrella de llum maravellosa,
Tu devallas del Cim, font delitosa,
Y regas los verjers del Esperit.

¡Avina, avina, resplendor puríssim
De l´Essencia invisible del Altíssim!
¡Ay! ¡qu´ens cubreix la tenebrosa nit!

¿Quant, Deu meu, brillará en tota la Terra
L´antorxa de la Fe, que´l Mal desterra,
Y tots veurem universal claror?
¿Quánt el dimoni no rebrá homenatje
Ni tendrá en sòls un cor felís estatje?
¿Quánt serèu NOSTRE DEU, Senyor, Senyor!! -


La llantia del Santíssim llambrejava,
Casi fosca la bòveda quedava,
Y les ombres giravan entorn meu;
Lo pensament enlayre se desfeya,
Y un riu d´ardents llágrimes me queya,
¡Com si´s fongués mon cor per tant de greu!


Juliol 1874.

¡Oh Unidad! ¡Tú no eres hija de la Tierra! Los hombres te persiguen; no quieren albergarte en el hogar de las naciones. ¿Por qué te despiden la vanidad y la ignorancia? ¿Por qué la raza humana se duerme á la impura sombra de malditos altares?

Tú eres astro de maravillosa claridad; deliciosa fuente, que bajas de la Altura, y riegas los verjeles del espíritu. ¡Vén, vén, resplandor de la Esencia Soberana! ¡Ay! ¡que nos envuelve tenebrosa noche!

¿Cuándo, Dios mío, brillará en toda la Tierra la antorcha de la Fe, de nuestros males enemiga, y todos veremos el Sol de tu verdad? ¿Cuándo Luzbel no recibirá homenaje de nadie, ni se aposentará descansadamente en corazon alguno? ¿Cuándo serás NUESTRO DIOS, Señor, Señor!! -
…..........

La lámpara del Santísimo chisporroteaba; la bóveda de la capilla quedaba casi á oscuras; las sombras daban vueltas á mi alrededor. Mi pensamiento se perdía en vaguedades; y por mis mejillas corrían ríos de lágrimas, ¡cual si mi corazon saltase de su centro!

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