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lunes, 10 de mayo de 2021

LIBRO PRIMERO. VII - X

VII.

OMBRA DE L´EPIDEMIA.

OCTUBRE DE 1870.

Lo goig aquí no´s mostra
Com en abans solía,
Les cases son tancades,
Veynats no se visitan.
Los uns depressa fugen,
Adeu los altres diuen;
Carrers tan sols romanen
Sens bull sens alegríes.
Y sola, abandonada,
La reyna de les viles,
Seguda prop les ones
Lo cel plora mira.
***
¿Per qué la mare vostra,
Vostra ciutat nativa,
Abandonáu vosaltres,
Fugint á la campinya?

VII.
LA SOMBRA DE LA EPIDEMIA.

OCTUBRE DE 1870.

Ya el gozo se fué de Palma; se han cerrado las tiendas; los vecinos no se visitan.

Los unos salen huyendo; los otros dicen tristemente adios; quedan desiertas las calles, sin bulliciosas alegrías.

Y sola, y abandonada, la reina de los pueblos mallorquines, sentada á orilla de las olas, envía llorosas miradas al cielo.
***

¿Por qué vosotros abandonáis á vuestra madre, la ciudad que os vió nacer, y os refugiáis en los campos?

Dolrosa n´es la marxa,
Dolrosa la partida,
Axí com hosts desfetes
Del enemich seguides.
¿Qué hi há? qué ´ns amenassa?
¿Per qué aytals agoníes?
Donzelles ja no folgan,
Ninets ja no sonriuen.
***

Funests recorts umplenan
Com may la fantasía,
Imatges se presentan
De negre dol vestides.
La Religió aconhorta,
L ´autoritat vigila,
Consells dona la ciencia,
Socors l´economía.
Però, ¡ay Deu!, queda Palma
En amargor may vista,
Com destronada reyna,
Muller qui pert la vida.
***
Ja ´ls infelissos pobres
A Cort se reunían,
Vestits de mal ropatje,
Les cares esmortides...
Actiu traball cercavan,
¿Quí axò los donaría?
Ni los pagesos vénen,
Ni lo comerç pren víes.

Dolorosa es vuestra marcha, dolorosa la despedida: se parece á la de un ejército derrotado, cuya retaguardia pica el enemigo.

¿Qué hay? ¿Quién os amenaza? ¿Por qué tales trastornos? Las doncellas no cantan; los niños no sonríen.
***
Tristes recuerdos evoca la fantasía; imágenes vestidas de luto.

La Religion infunde consuelo; la autoridad vigila; consejos da la ciencia; socorros la economía pública.

Pero, ¡Dios mío!, queda la pobre Palma sumida en inmensa amargura; como destronada reina, como esposa que se muere.
***

Los infelices desvalidos se reunían en la plaza de Cort: sus vestidos son andrajos; su cara imágen de la muerte.

Buscan lucrativo jornal. ¡Quién se lo diera! Ni los campesinos vienen; ni el comercio emprende su cuotidiana ruta.

Les máquines no rodan,
Y los telers no filan;
Ni al cel ses rojes flames
Les fundicions envían.
***

Ressonan les campanes,
Y el poble s´en va á missa;
Ab devoció les dones,
Tristor duhent escrita.
Y compungits los hòmens,
Cansats del ateísme,
La Religió cristiana
Ab nova fe meditan.
Un ayre de misteri
Per tot vuy se respira;
¡Y es que ab la gran desgracia,
AB PESTE, Deu castiga!
***

¡Senyor, Senyor!, ¿la peste,
La copa de tes ires,
Derramarás per perdre
La terra mallorquina?
¡Jamay! que ta Clemencia
No ho vol, si ta Justicia.
Ingrats com Jueus tots fórem,
Impurs com Sodomites;
Pero, ay Senyor, ¡la peste!...
Detén eix mal horrible;
Si som dolents, ja es bona
Ta Mare, nostra Filla!
___

Las máquinas no funcionan, ni los telares hilan, ni los hornos de fundición envían al cielo sus rojas llamaradas.
***

Doblan las campanas, y el pueblo acude á oir el Santo Sacrificio; van devotamente las mujeres, llevando la tristeza grabada en el semblante.

Y arrepentidos los hombres, cansados del ateísmo, meditan con nueva fe las verdades de la Religion cristiana.

Hoy se respira por todas partes el aire de misterio: es que Dios nos castiga con la mayor de las desgracias, ¡con la peste!
***

¡Señor, Señor!, ¿la peste, la copa de tus iras derramarás sobre nosotros, para perder esta tierra de Mallorca?

¡No, nunca!; que tu Clemencia no lo quiere, si lo exige tu Justicia. Todos fuímos ingratos, como los judíos; fuímos impuros como los sodomitas.
Pero, ¡ay, Señor!, ¿la peste?... Detén ese horrible castigo. ¡Si somos malos, en cambio es buena tu Madre, NUESTRA HIJA, Santa María!
___

VII.
AUSENCIA.
(CARTA Á MOS AMICHS)

Temps fá que vos n´anáreu, y dins Palma
Tot solet m´he quedat; un cor qu´estima
Vora de son amor com de la gloria,

Vora de sos amichs estar desitja.
L´anyorament, exa paraula hermosa,
Honra de la gran llengua qu´escrivían
Nostres bons vells, compresa per ma ánima
Talment com ara may estat havía.
Dins ciutat no veig més que tristes cares
Alegres ¡ay! quant Allá Dalt volían,
Persones pera mí desconegudes,
Casetes pobres de miseria omplides,
Y per hont quant hi pas no m´escomouen,
Y carinyosa ni una veu me crida.
Me compar á vegades solitari
Al desterrat que Lamennais nos pinta,
O á los fills de Sion, qu´en la ribera
De los rius extranjers plorant vivían.

VII.
AUSENCIA.
(CARTA Á MIS AMIGOS.)


Hace bastante tiempo que os marchasteis, y me he quedado enteramente solo: un corazón que ama, desea estar al lado del objeto de su amor, cual si fuese su gloria. La nostalgia, que aquí llamamos anyorament, (hermosa palabra, honra de la gran lengua de nuestros abuelos), no había sido sentida por mi espíritu tan profundamente como ahora. En Palma no veo sino tristes semblantes, alegres un tiempo cuando Dios quería; sólo veo personas desconocidas; sólo casuchas donde habita la miseria, y de cuyos umbrales no sale nunca la voz de la familiaridad y del cariño.

A veces en mis solitarias cuitas compárome al desterrado descrito por Lamennais, ó á los hijos de Sion que lloraban á orillas de extranjero río.

Sé emperò, que l´amor no té distancies,
Qu´es esperit l´amor, flama divina,
Y un poch de terra entre los sérs qui ´s volen,
La mar, lo mon, no poden refredirla;
Que l´amor sap passar valls y fronteres
Falaguer com lo vent de les campinyes.
Y jo conech que vos estim, puys sempre
Mon pensament s´en va per exes viles
Ahont habitáu, travessa les arbredes
Y á vostra casa molt sovint arriba.
No hu voldréu creure, mes llevòrs gojosa,
Ágil, riallera sént l´ánima mía.
Me passeig ab vosaltres, repetintvos
Lo que dins Palma son pesats los díes,
Lo que sufreix el menestral sens feyna,
La malalta tristesa que´ns mostía,
Lo desolat silenci que s´ascolta
Per hont abans les multituts bullían.
Devallam per esquerpes encontrades,
Sentint remors de l´aygua fugitiva,
O dins lo bosch, seguent lo decapvespre,
Entre ´l fullatje de los pins que siulan,
Conversam de la gloria dels pagesos,
De les fonts que regalan poesía,
Dels tendres goys de l´amistat sencera,
De la barbarie de la guerra altiva;
Mentres lo sol ponent tras la montanya
Daura ´l cel de vistosa argentería.
¡Oh! ¡quant trist es llevòres, retornantne
Mon pensament de son ideal exida,
Trobarme tot solet dins casa meua,
Sens més companya que germans y llibres!

Pero sé que el amor no conoce distancias; pues el amor es espíritu, es llama divina. Y no una poca tierra, interpuesta entre los séres que se aman, ni áun el inmenso mar, ni el ancho mundo, son capaces de apagarla. El amor sabe pasar valles y fronteras, alígero como el viento de los campos. Conozco que os amo; pues siempre mi pensamiento vuela hácia esos pueblos donde vivís, atraviesa las arboledas, y llega repetidas veces á vuestras casas. No lo querréis creer, pero os aseguro que entónces siento llena de gozo, risueña y ágil el alma mía. Me paseo con vosotros, repitiéndoos cuán fatigosos son los días en Palma; cuán amargos los sufrimientos del obrero, condenado á forzosa huelga; la enfermiza tristeza que nos devora; el desolado silencio que se escucha precisamente en los sitios donde ántes se oía el hervidero de las muchedumbres. Nos bajamos por escarpadas veredas, oyendo el murmullo del fugitivo arroyo; ó sentados á la tarde en lo más recóndito del bosque, bajo las copas de silvadores pinos, hablamos de la felicidad de los lugareños, de las fuentes que manan poesía, de los dulces goces de la fiel amistad, de la barbarie de las guerras europeas; miéntras el sol, poniéndose detras de los montes, adorna el cielo con vistosos arreboles de oro y plata.

¡Oh! ¡cuán triste es, al regresar de mis ideales excursiones, hallarme en mi casa, solo, sin más compañía que hermanos y libros!

Passan de la Tardor les llargues vetlles
Entorn ja del braser, arreu llegintne
D´algun periòdich les fatals columnes
Qui de la peste contan les noticíes.
Si llig que l´epidemia extén ses ales,
Sobre los pobles interiors de l´illa,
Bat totduna mon cor pensant en voltres,
Puys si qualcun de mos amichs partía
Tan prest al cel, dexantnos avuy òrfens,
Los desconsols de casa no´s mourían.
Y com jo sé que voltres molt feliços
No podeu ser tementne per ma vida,
Jo ademés de los mals qui me rodejan
Y´m fan penar, per vostres agoníes
Peno també, vostre dolor dolguentme:
Qu´axí les lleys d´amor ho determinan,
Y axí l´ausencia separant los homes
Lo pit umplena de corcó maligne.
Prech á Deu que s´en vajan estes diades
De tenebrosa boyra revestides,
Y torni prompte á il-luminar ma terra
Lo sol de la salut delitosíssima.
Prech á Deu que nos done l´alegrada
De que prompte ´l comerç reprenga víes,
Y les naus sens temor solcant les ones
Reportin l´abundança que solían.
¡Prech á Deu que no´s pas esta ivernada
Nevant sobre vosaltres á la vila,
Y que abans de Nadal nos tornem veure,
Y una forta abraçada ´ns torn la ditxa!!
Palma 12 Novembre 1870.

Pasan las tristes veladas del Otoño, en torno de la chimenea, leyendo las fatales columnas de los papeles periódicos, que dan noticias de la peste. Si leo que el contagio bate sus alas sobre los pueblos del interior de la isla, se sobresalta el corazon. pensando en vosotros; porque si alguno se fuese tan pronto á la Eternidad, dejándonos á todos huérfanos, el desconsuelo se aposentaría para siempre en casa.

Y como sé que no podéis estar tranquilos, temiendo por mi vida; yo, ademas de los males que me rodean y me hacen sufrir, sufro tambien por vuestro desasosiego, doliéndome de vuestro dolor. Así lo quieren del amor las leyes; así la ausencia, separando á los hombres, llena el pecho de ansiedad terrible.

Ruego á Dios que desaparezcan cuanto ántes estos días, vestidos de tenebrosas nieblas; y pronto vuelva á iluminar esta tierra el hermosísimo sol de la Salud.
Ruego á Dios que nos dé la satisfaccion de que pronto el comercio recobre su prosperidad pasada; y las naves, surcando impávidas las olas, nos traigan la abundancia que solían.
Ruego á Dios que no tengáis que pasar el invierno en esos pueblos, en medio de la nieve; ¡que nos veamos ántes de Navidad, y un estrecho abrazo nos devuelva la dicha!

(V. nota (5) al final.)

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