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domingo, 24 de octubre de 2021

A LA SOMBRA DEL CIPRÉS. TOMÁS AGUILÓ.

A LA SOMBRA DEL CIPRÉS.

CUENTOS Y FANTASÍAS

POR

D. TOMÁS AGUILÓ.

PALMA. 

IMPRENTA DE D. FELIPE GUASP, IMPRESOR REAL. 

1863.

// Nota del editor, Ramón Guimerá Lorente: Actualizo la ortografía al año 2021. No hay grandes diferencias, g : j, etc... Añado comentarios entre paréntesis y cursiva (así) // 

Libro en Kindle disponible aquí:

sombra, ciprés, Tomás Aguiló, kindle

Dos palabras al lector.

Años hace, bien que no muchos, que el título de este libro, recordando otros de su mismo género, hubiera podido servirle de recomendación; pero siendo en el día algún tanto pasado de moda no fuera de extrañar que se le tachase de anticuado. Para disculpa de esta falta, de todas maneras venial y perdonable, basta advertir que de las narraciones fantásticas o novelescas recogidas en este volumen no todas son de reciente fecha, y que se presentarían como  sueltas y desatadas sin este lazo común que les da cierta unidad a pesar de su recíproca independencia. Tampoco era para desdeñada una frase tan sencilla y breve cuando por sí sola indica el colorido general que en ellas domina. Quizás algunos, so pretexto de haber caído en desuso la literatura lúgubre y sombría, prefirieran matices más halagüeños, y algo menos de ahínco en dispertar (despertar) ciertas ideas que no suelen buscarse en libros de mero solaz y esparcimiento. 

Conocido empero el origen y las circunstancias en que salieron a luz no pocos de esos relatos, queda justificada la severidad que se les achaque. Publicábanse en días que la sociedad y la Iglesia consagran de mancomún a la memoria de los finados, y ocupando el puesto de un artículo religioso, no debían olvidar ni la ocasión en que nacían, ni el objeto que reemplazaban. Así es que en ellos campean más la imaginación y el sentimiento que la inventiva de complicados sucesos o la perspicacia de un observador sagaz y minucioso; despunta más la tendencia moral que el filosófico análisis de las pasiones o el dramático desenvolvimiento de los caracteres. Si a tan escasas dotes pude marcarlas con un sello propio, si pude realzar el atractivo de las formas con cierta originalidad en el fondo, cuestión es esta en que no debo entrometerme a juez, que lo sería incompetente. A su arbitrio fallarán mis lectores, y unos quizás me tilden por no haber seguido paso a paso las huellas de escritores eminentes, y otros quizás tengan por digno de estima el no verme afiliado a determinada escuela. Puede que haya sido imitador sin saberlo; pero de seguro no por haberlo pretendido. Marchando a solas por mi camino evito el sonrojo de quedarme muy atrás en el ajeno. 

Núñez el malo


//

Imagen de Tomás Aguiló Forteza:


Imagen de Tomás Aguiló Forteza

lunes, 30 de agosto de 2021

L'OMBRA. Tomás Aguiló Forteza.

L'OMBRA.

¿Veus aquella polsaguéra  Qu'alsa corrent un cavall ?  Sents que trota? Sents que trota?  Qui li cualca no 's Don Juan?


¿Veus aquella polsaguéra

Qu'alsa corrent un cavall ?

Sents que trota? Sents que trota?

Qui li cualca no 's Don Juan?


- Ay mare, la meua mare,

Prest a la torre pujau,

Y mirau si'l cavaller

Demunt la terra ombra fá.

¿Qué me dius, filleta meua,

Que 'm vols di' ab aquest esglày?

Ton marit es el qui vé.

- Mon marit qui 'm vé a matar.


LA SOMBRA.

¿Ves aquella nube de polvo que levanta un caballo a la carrera? Cómo trota! cómo trota! ¿Quién lo cabalga no es Don Juan?

Ay, madre, la mi madre, subid presto a la torre y ved si la sombra del jinete se dibuja sobre la tierra.

- ¿Qué me dices, hija? ¿qué significa tu espanto? Tu marido es el que viene.

- Mi marido que viene a matarme.


- ¿Qué me dius, filleta meua?

Si es éll qui l''estima tant!

- Ay mare, la meua mare,

Tot vos ho hauré de contar.

Ja sabeu qu'un més havia,

Sols un mès qu'eram casats,

Cuant per desgracia a la guèrra

Don Juan s'en hagué d'anar.


Per recordança una prenda

Jo li dehia que 'm deixás;

Que fos gelós no sabia,

Y éll l'ombra seua m' deixá.


Cuant s'en anava, a n'el pàti

Sols fehia ombra el seu cavall,

Y a la pared del meu cuarto

La seua ombra es va quedar.


Sèt senmanas se passaren,

Y un capvespre p'el meu mal

A n'el patge qui 'm lletgia

Fita fit el vatx mirar.


L'ombra qu'era molt oscura,

Que llavores era igual

A la qu'en punt de mitx dia

Els àrbres en terra fan,


- ¿Qué me dices, hija? si es él, que te ama tanto! - Ay, madre, la mi madre, todo os lo habré de contar.

Ya sabéis que sólo un mes, sólo un mes llevábamos de matrimonio, cuando por desgracia Don Juan tuvo que marcharse a la guerra.

Pedíale yo un recuerdo en prenda de su amor; no sabía que fuera celoso, y él dejóme su sombra.

Al partir solamente su corcel daba sombra en el patio y quedóse la suya fija en la pared de mi estancia.

Siete semanas pasaron, y una tarde, por mi mal, osé mirar de hito en hito al paje que me leía.

La sombra que era muy oscura, que entonces era igual a la de los árboles cuando se halla el sol en el zénit,


Poch a poch, ay, mare meua!

Ménos fosca es va tornar,

Com si una boyrina clara

Baix del sol s'hagués posat.


Sols tres dias se passaren

Y el patge m'besá les mans;

L'ombra era com la dels àrbres

Cuant la lluna está en el cuart.


Sols tres dias se passaren

Y el patge s'ajonollá;

L'ombra era com la dels àrbres

Cuant el cel está estrellat.


Ay, mara, la meua mara! (mare, la meua mare!; errata, sí, sí)

¿Qué mes vos tench de contar?

No havian passat tres dias...

L'ombra del tot s'apagá.


- ¿Sents, sents el cavall que trota? -

El cavallér entra ja,

Y antes qu'el mirás s'esposa,

Totduna en terra mirá.


Y tan prest com mirá en terra

Un crit doná molt amarch,

Y entre els brassos de sa mare

Desmayada va tombar.


Poco a poco, madre mía, menos oscura se volvió, como si por debajo del sol se hubiese esparcido débil niebla.

Solo tres días pasaron y besóme el paje la mano; la sombra era como la de los árboles cuando está la luna en su menguante.

Solo tres días pasaron y a mis pies postróse el paje; la sombra era como la de los árboles cuando brillan no más las estrellas en el cielo.

Ay, madre, la mi madre! ¿qué más os he de contar? No habían pasado tres días, y.... apagóse del todo la sombra.

¿Oyes, oyes como trota el caballo? - Entra el caballero y antes de mirarlo fijó en tierra sus ojos la esposa criminal.

Y tan pronto como la mira, exhala un grito horrible, y cae desmayada en los brazos de su madre.


- Correu, patges, correu, patges,

Veniu prest aquí Don Juan,

Qu' ha causat a vostre esposa

Tanta alegría un desmay.


- Mare, mare descuidada,

D'alegría no será:

Será qu'ha vist la meua ombra

Y li ha féta faredat.


Jo m'en vaig aná á la guerra

Com un cavaller honrat,

El meu còs ombra no fehia,

Sols ne fehia 'l meu cavall.


Sèt senmanas se passaren

Y un poch d'ombra m' va assustar:

L'ombra era com la dels àrbres

Cuant el cel está estrellat.


Sols tres dias se passaren,

Y m' vatx teme qu'en el camp

Fehia ombra com la dels àrbres

Cuant la lluna está en el cuart.


Sols tres dias se passaren,

Y jo m'en venia aviat,

Qu' aquella ombra m' perseguia

Com l'inimich mes fatal;


- Corred, pajes, corred, pajes, acudid pronto Don Juan; la alegría de vuestra llegada causó un desmayo a vuestra esposa.

Madre, madre descuidada, de gozo no será; sin duda ha visto mi sombra, y no ha podido dominar su terror.

Yo me fui a la guerra como honrado caballero, mi cuerpo no daba sombra, dábala solamente mi caballo.

Pasaron siete semanas y aterróme un poco de sombra; la sombra era como la de los árboles cuando brillan no más las estrellas en el ciclo.

Solo tres días pasaron y mi sombra en el camino era igual a la de los árboles cuando está la luna en su menguante.

Solo tres días pasaron y yo venia a todo el correr de mi caballo, porque aquella sombra me perseguía como el más rencoroso enemigo;


Poch a poch s'enfosquí l'ombra

Just com la qu'els àrbres fan,

Cuant una boyrina clara

A n'el sol li está devant.


No havian passat tres dias,

Tota l'ombra fehia ja,

Y es precís que a n' aquesta ombra

La cubresca jo de sanch. -

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Poco a poco se ennegreció y llegó a ser tan oscura como la de los árboles cuando cubre el sol débil niebla.

No habían pasado tres días, y vi ya dibujarse toda mi sombra en el suelo, y fuerza es que yo la cubra de sangre.

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