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domingo, 11 de julio de 2021

XI, Dins Miramar, Desconort

XI

DINS MIRAMAR.
DESCONORT que feu Mossen Joseph Taronjí, estant en devota oració, un decapvespre hora baxa, devora ´l sepulcre del Benaventurat
Ramon Lull.
Fou llegit en la VI festa centenaria de Miramar, l´any 1877.

(IMITACIÓ DEL POEMA DESCONORT.)

Ací jau de Ramon la venerable òssa,
Ací descansa l´héroe que viu may descansá;
Perdona, ánima santa, si avuy prop de ta fossa
Desficiós y tètrich l´esperit meu está;
Perdona del poeta lo plant si desvaría,
Lo prech tan sols ascolta del sacerdot cristiá;
Lo vel de l´amargura cobreix l´anima mía,
Con tu un jorn te trobares mon cor se troba ja.
Desconortat te veres y ple de cruel sofratxa,
Sense poder donarnos l´ennobliment humá;
Y á mi també m´empeny del desconort la ratxa,
Com jay qui sens companya per un desert s´en va.

XI
EN MIRAMAR.
Desconsuelo que compuso Mosen José Taronjí, estando una tarde en devota oracion ante el sepulcro del Bienaventurado
Raimundo Lulio.
Fué leido en el VI centenario de Miramar, en 1877.

(IMITACION DEL POEMA TITULADO DESCONSUELO.)

Ahí yacen los venerables restos de Raimundo; ahí descansa el héroe que en vida no descansó nunca: oh alma santa, perdona si hoy junto á tu sepulcro mi espíritu está displicente y sombrío; perdona el delirante lloro del poeta, escucha solamente la plegaria del sacerdote cristiano: el velo del pesar anubla mi alma: como te encontraste tú algún día, al componer el sublime Desconsuelo, así se encuentra ya mi corazon. Desconsolado te viste, lleno de mortales angustias, sin poder alcanzar para la humanidad la nobleza que le deseabas; á mí tambien me arrastran las ráfagas del sufrimiento, y soy como anciano sin guía que anda errante en inmensos arenales.

Llegides de la Historia les ben escrites fulles
Veig les corrents malignes que arrastran tot lo mon;
Del bé de Deu romanen únicament despulles
Que per vestir no bastan les ánimes que hi son.
Mallorca, nostra terra, segueix la torrentera,
La malvestat se mostra pe´l mallorquí horizon;
Mallorca quaix no pensa lo qu´altre temps ella era,
Y apenes si´s recorda del mallorquí Ramon.
No hi há negú que cerqui de Veritat lo temple
Y avuy sanch de ses venes per Jesucrist ne don;
Negú dels infëels lo malestar contempla
Y´l llum de fe divina dins boyres se confón.

Oh Lull, oh noble cor, que ací jaus sots los marbres,
Dígasme ¿qué s´es feta la llum del teu ideal?
De tos desigs y somnis los misteriosos arbres
¿Còm ses arrels perderen al buf del temporal?
Jo cerch de tes idees la poderosa força,
De tes amors vull veure lo místich torrental;
La nau del pensament en nostres aygues orça,
S´afona ó pert les veles qu´esquexa lo mestral.
Drspèrta´t, ombra santa, de gloria possehida,
Del Cel ahon ets devalla, recort de lo inmortal;
En mig de les tempestes als náufrechs de la vida
Mòstra ´ns un raig de gloria qu´es bálsam sens igual.

Al estudiar el gran libro de la Historia, veo las corrientes del mal que envuelven el mundo: del reino de Dios quedan tan sólo tristes ruinas, insuficientes, al parecer, para cobijar tantas almas. Mallorca, nuestra patria, sigue el arrebatado torrente: el genio del mal aparece en el horizonte de la isla. Mallorca no piensa en su glorioso pasado; apénas si se acuerda del mallorquin Raimundo. Nadie busca el templo de la verdad; nadie está pronto á dar su sangre por Cristo; nadie piensa seriamente en el triste estado de los pueblos infieles; y la luz de la Fe divina se pierde en los vapores de las nieblas.

Oh Lulio, oh gran corazon que yaces ahí debajo de estos mármoles, dime: ¿á donde es ida la estrella de tu ideal? Los misteriosos árboles de tus ensueños y deseos, ¿cómo los tronchó sin remedio la furia de los huracanes? Busco la poderosa vitalidad de tus ideas; quiero contemplar la catarata de tus místicos amores. En nuestros mares la nave del pensamiento es asaltada por la tempestad, va á zozobrar, pierde las velas, rasgadas ya por el Noroeste. Despierta, sombra querida, que posees la luz; en medio de la borrasca enséñanos á nosotros, pobres náufragos de la vida, el inapreciable bálsamo de un rayo de tu gloria.

L´estatua del sepulcre s´axeca silenciosa,
Sos ulls de pedra viva me miran fixament,
Rosari de grans grossos estreny sa má dolrosa
Y de la Creu los braços me signa dolçament.
Ja entench, oh cristians, lo que vol dir son llabi,
Consir de ses parpelles lo foch y moviment;
Sense motar s´expressa lo mártyr y lo sabi,
Y á ses paraules verges hi pos tot mon esment.
¡Qué fa de bon sentirles exes paraules nobles,
Que cauen com á flames sobre mon cor ardent!
¡Soldat, tu que portares la llum á tants de pobles,
La Creu era ta espasa, la Fe ton vestiment!

Mes ¡ay! les teues forces... veules avuy perdudes;
Negú de dins Mallorca desitja ton penar,
Los teus afanys indòmits, les teues corregudes
Per dar á tots los hómens del mon un sol altar.
Ta inspiració divina, ta Idea sacrossanta
N´es mel de primavera gustosa al paladar;
Si d´aquest mon la gloria lo flach sentit encanta,
Exa Idea, del ánima lo fons pot encantar.
Oh Idea benhaurada, de la humanal progenie
Sòls tu la gloria vera, sòls tu lo benestar;
Sens tu no hi há pe´ls hómens ni salvació ni venia,
Sens tu los fills del Pare no´s volen abraçar.

La estatua yacente se levanta silenciosa del sepulcro, sus ojos de frío mármol me miran con fijeza; su dolorida mano abraza un rosario de gruesas cuentas, y me señala dulcemente los brazos de una Cruz. Oh cristianos, entiendo lo que quiere decirme su mudo labio; veo en sus párpados el fuego de la vida; sin pronunciar palabra se expresa elocuentemente el sabio mártir; yo presto toda mi atencion á sus vírgenes acentos.
¡Qué placer el mío, al escuchar sus nobilísimas razones! ¡Caen como llamas sobre mi ardiente corazon! ¡Soldado, tú que llevaste la luz á tantos pueblos, tan sólo la Cruz era tu espada, tan sólo la Fe tu completa armadura!

Mas ¡ay! tus esfuerzos... míralos hoy ineficaces; nadie en Mallorca desea padecer tus trabajos, tus indómitos afanes, tus inmortales fatigas, para dar á todos los hombres del universo mundo un solo y mismo altar. Tu inspiracion divina, tu sacrosanta Idea, es semejante á la miel de Mayo, tan agradable al gusto. Si la gloria mundana halaga la vanidad de los sentidos, esa tu Idea sabe encantar el fondo mismo del alma. Oh bienaventurada Idea, verdadera gloria y positiva felicidad del humano linaje; sin ti no hay para los hombres perdon ni salud; sin ti los hijos del Padre no quieren darse un fraternal abrazo.

La gloria, sí, la gloria de Deu il-luminava
Lo front de Lull, y ell sempre ministre d´ella fo;
La Creu de Jesucrist als descresents portava,
La imatge de María, senyera de perdó.
De Mafumet los errors ab lògica batía,
Mantell de fe cristiana donant á la raho;
Juheus y moros treya de la infernada vía,
Volent de la nissaga d´Adam la germandó.
Desde ´l estret de Gades fins á la India ignota,
Dés les arenes líbiques als gels del Aquiló,
Predica del Dimoni l´universal derrota,
De la unitat dels hòmens arbora ´l gonfaló.

¿Y qué ´s son fets, digáume lo fruyt de ses carreres,
Los pensaments hermosos que Lull sembrar pogué?...
Llarch temps ombra li daren quaix totes les banderes,
Y en son palau los papes vejéronlo també.
Pobre, vell, ple d´angunies, després de returarse
A l´Anglaterra y Génova, París y Montpellé,
Los bisbes del concili lo veyan presentarse
Y alt, y ferm, demanarlos ajuda per mercè;
Que los cristians volguessen tornar á la Creuada,
Y, acompanyats de monjos y sabis de gran fe,
Convertissen dels moros la innúmera maynada,
Posantlos sens violencia de Religió lo fre.

Sí, la gloria de Dios iluminaba la frente de Lulio; siempre fué ministro de Ella. Llevaba á los descreídos la cruz de Jesucristo, la imágen de María, bandera de perdon. Con su lógica combatía los yerros de Mahoma, cubriendo la Razon con el manto de la fe cristiana. Sacaba á Judíos y á Moros del camino del Infierno, queriendo la fraternidad de la raza de Adan. Desde el estrecho de Gádes hasta la ignota India, desde las arenas de la Libia hasta las heladas regiones del Norte, predica la universal derrota de Satan, enarbola el pendon de la unidad de los humanos.

¿Y qué se han hecho, pregunto, los resultados de tantos viajes, los hermosos pensamientos que Lulio logró sembrar por do quiera?... Mucho tiempo le dieron sombra casi todos los pabellones; los papas recibiéronle tambien en su palacio. Pobre, viejo, achacoso, emprende otro viaje á Inglaterra, á Génova, á París, á Mompeller; y los obispos del concilio de Viena venle presentarse ante ellos, y altivo, y firme, suplicarles por caridad que le ayudasen en su empresa. Que los Cristianos volviesen á la Cruzada, acompañados de multitud de monjes y sabios de ardiente fe, y convirtiesen las innumerables tribus de la morisma, poniéndoles sin violencia el saludable freno de la Religion católica.

¡Quín goig lo seu quant era prior d´aquella Ermita
Que´l bon rey de Mallorca per ell volgué bastir!
La bella mar sens terme, les penyes sense fita,
Los arbres de la selva, lo cant del Monestir...;
Tot son cor inflamava, tot nodría sa pensa;
L´Amich be contemplava l´Amat á son albir;
La lluna que sortía, per l´estelada inmensa,
Mil voltes ascoltava son ardorós suspir.
Los tretze religiosos, de Miramar pe´ls claustres,
Los orientals llenguatjes solían repetir;
Ramon los esguardava guaytant en los balaustres,
Y en la Creuada nova fixava son consir.

¡Creuada de la Idea! Per ço de nit y día
Ramon estudiava lo plá del Univers,
De los cels contemplava bell ordre y harmonía,
De Deu y criatures sabía lo comers.
Per ço ben dematí Blanquerna se levava,
Y oracions matutines d´angelicals concerts,
Ab cor molt abrasat d´amor á Deu, alçava,
Per fer fugir l´astucia del enemich pervers.
Per ço llibres y llibres la font de la Sapiencia
Dictávali sens treves en mig de los deserts,
Llibres de santedat, espill de la ciencia,
Pastura saborosa qu´atrau als nobles sers.

¡Qué gozo el suyo, al ser nombrado prior de aquel Eremitorio, que el buen rey D. Jaime II de Mallorca mandó edificar para él! El hermoso mar sin límites; los montes no cercados; los árboles de la selva; los cantos del Monasterio; todo inflamaba su corazon, todo nutría su espíritu. El Amigo contemplaba incesantemente al Amado. La luna que salía, por la inmensa bóveda de las estrellas, mil veces escuchaba su ardoroso suspiro. Los trece religiosos aprendían en los claustros de Miramar las lenguas del Oriente; desde las galerías escuchaba Raimundo, fijando su consideracion en la nueva Cruzada.

¡Cruzada de la Idea! Por eso noche y día Raimundo estudiaba el plan del Universo, contemplaba el órden y armonía de las esferas, entendía las relaciones que unen á las criaturas con el Creador. Por eso madrugaba mucho el ermitaño Blanquerna, y, con el corazon abrasado en el amor divino, para evitar las astutas asechanzas enemigas, elevaba á Dios las angélicas notas de las oraciones matinales. Por eso la Fuente de la Sabiduría dictábale sin cesar innumerables libros, áun en el fondo de los desiertos; libros de santidad, espejo de la ciencia, pasto sabroso de las almas grandes.

Oh tu de Miramar històrica ruina,
¿Recordas la figura del ermitá senyor;
Son captener simpátich, sa inspiració divina,
Ses passes magestuoses, son perpetual clamor? -
¡Ay! ¡ay! Dins los abismes de lo Passat caygueren
Los claustres hont sonava la místiga remor,
Per sempre ses corones de gloria se desferen,
Y ni les fulles sabies tenim de l´antigor.
¡Ay! ¡qué n´havem perdudes de sobiranes glories!
¡Còm pot aconortársen lo fèrvit amador?
¿Ahónt son de Ramon Lull les ínclites memories?
¿Ahónt son les belles págines del inmortal autor?

Quant hi pens, l´agonía rohega mes entranyes:
¡No hem sabut estamparlos sos llibres més altius!
Aplech de ses grans obres en les nacions estranyes
Se feu, mes no´l conexen los balears arxius.
Aquella dolça llengua, corrent de sabiesa,
Que d´unció y d´harmonía donávali amples rius,
Apenes si pe´ls sabis del día n´es entesa,
Per més que sos mots sían valents, y purs, y vius.
Demá, quant podridura s´hajan tornat les obres
Que´ns restan arrufades com fulles de los nius,>
Nostres Jurats y prínceps, d´aytal riquesa pobres,
Devant la Historia patria no al-legarán motius.

Oh tú, que nos escuchas, histórica ruina del Colegio de Miramar, ¿recuerdas la figura de aquel ermitaño caballero? ¿Recuerdas su simpático continente, la inspiración de su mirada, su majestuoso andar, sus no interrumpidos clamores? -
¡Ay! ¡ay! Los claustros donde resonaba el místico murmullo de la oración, se derrumbaron en los abismos de lo Pasado; deshiciéronse para siempre sus gloriosas coronas; y ya no nos quèdan de la antigua edad ni las hojas más venerandas. ¡Ay! ¡cuántas soberanas glorias hemos perdido! ¡Cómo podrá resignarse á tal estrago el amador entusiasta? ¿Dónde están las ínclitas memorias de Raimundo Lulio? ¿Dónde están las bellas páginas del inmortal autor?

Cuando pienso en ello, la angustia devora mis entrañas. ¡No hemos sabido dar á la imprenta, puros, sus más sublimes originales! Las naciones extranjeras coleccionaron traducciones latinas de sus grandes obras; pero los archivos baleares apénas conocen tal edicion. Aquella dulce lengua, corriente del saber, que en su boca se transformaba en impetuoso río de unción y de armonía, apénas la entienden los ilustrados modernos, por más que sus vocablos tan enérgicos, tan castizos, estén en uso todavía. Mañana cuando la carcoma haya destruido las obras, que áun nos quedan arrinconadas como las hojas en los nidos, nuestros Jurados y magnates, perdida tal riqueza, no podrán alegar excusa alguna ante el severo tribunal de la Historia patria.

No podrán al-legarlos devant de l´alta Ciencia,
L´empagahida cara tendrán que decantar,
Perque en lo nostre sigle d´industrial potencia,
La joya més preuada no volen conservar.
¡Ángel dels ulls de foch, Historia mallorquina,
Tu que guaytas perenne del Puig Majó á la mar,
Ab quín estil més negre la tontedat mesquina;
La nostra indiferencia per temps sabrás contar!
Tu dirás que teníam ací y allá bells Códices
De Lull, y per peresa los hem dexat corcar,
Sens que hi hagués un ánima que removent los óbices,
En edició magnífica li fes un nou altar.

¡L´altar! ¡oh! esta paraula renova ma ferida.
¡L´altar! ¡Sòls un s´axeca, sòls un en trist convent,
Sòls un en tot Mallorca remembra que la vida
Va dar lo sabi Mártyr, de Deu en honrament!
Després de sis centuries no podem dirli encara
De Sant y de Doctor lo propi tractament;
¡A Ell, qui en son posat, y fets, y seny, y cara,
De Sant y de Doctor portava l´ardiment.
A Ell, qui componía l´Art general, Blanquerna,
El Félix, y les altres estrelles del talent;
A Ell, que vuytantí, lluny de la llar materna,
Per Jesucrist sofría pedrades y torment!

No podrán alegar motivos ante la alta Ciencia; tendrán que esconder avergonzado el rostro; porque en el siglo de la omnipotencia industrial no quieren conservar, por medio del arte, una joya de valor tan subido. ¡Ángel de las miradas de fuego, Historia mallorquina, tú que observas perennemente los acontecimientos que se suceden desde el Puig Mayor al mar, con qué negros colores pintarás nuestra torpeza, nuestra ruin desidia! Tú dirás que teníamos acá y acullá bellos códices lulianos, y por pereza hemos dejado que la polilla los corroyese! ¡Y no ha habido un alma generosa que, removiendo los obstáculos, publicase la magnífica edicion genuina, castigada, de las obras de Lulio, levantándole con eso un nuevo sublime altar!
¡El altar! ¡oh! esta palabra renueva mis heridas. ¡El altar! ¡Sólo uno se levanta, sólo uno en triste convento, sólo uno en toda Mallorca nos hace recordar que el sabio mártir dió su vida por la gloria de Dios! Despues de seis siglos, todavía no podemos darle canónicamente el tratamiento, que tan propio le es, de Santo y de Doctor. ¡A Él, que en su talle, en su historia, en su genio, en su rostro, llevaba el ardimiento de la Santidad y de la Ciencia! ¡A Él, que componía el Arte general, el Blanquerna, el Félix, y las otras estrellas del talento! ¡A Él, que octogenario, léjos del hogar de sus padres, era apedreado por amor de Jesucristo y padecía martirio por la Fe católica!

No voldría pensarhi, perque un corcó maligne
M´estreny del cor la boca, qu´apenes puch dir ¡ay!...
Veig d´uns l´indiferencia, dels altres l´odi indigne,
Y´l llum de sa capella que fa´l derrer baday.
Per altra part los moros y heretjes qu´ell cercava
Dur á la Fe, no hi vénen, ans gosan més espay;
Tothom oblida´l fí que Lull tan desitjava,
Tothom pert la semblança d´aquell gloriós miray.

¡Ah! sòls una esperança conceb que m´enamora:
La dolça poesía renaix y té espiray.
Ramon, de los poetes vindrá ta nova aurora;
¿Nosaltres oblidarte, Ramon? ¡Jamay, jamay!

Decembre de 1876.

No quisiera pensar en ello, porque entónces una violenta pasion de ánimo me oprime el corazon, que apénas puedo respirar. Veo en unos el frío de la indiferencia, en otros la indignidad del odio; y la lámpara de su Capilla da las últimas boqueadas. Por otra parte el Mahometismo y la Herejía, que él deseaba reducir á la Unidad cristiana, no han venido; ántes, al contrario, ocupan más territorios, deshonrando el planeta.
Todos se olvidan del fin que tanto deseaba Lulio; todos pierden la semejanza de aquel gloriosísimo espejo.........

¡Ah! Solamente concibo una esperanza, que es amor y consuelo mío. La dulce poesía de los antiguos tiempos renace, y tiene poderosas expansiones. Raimundo, de los poetas vendrá tu nueva alborada; ¿nosotros olvidarte, Raimundo? ¡Jamas! ¡jamas!

(V. nota 7.)

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